Ayer te portaste un poco mal Naomi, no me gusta que te quedes callada cuando haces una travesura, yo quiero que confieses pero tú, te niegas.
Camino a casa te pedía que me dijeras por qué no hiciste tu tarea a tiempo en el kinder pero no querías hablar.
Te dije que si no me decías tendría que usar la chancla al llegar a casa y ni así "confesaste".
Cuando llegamos te dije: Vete a tu cuarto y ahí espérame sentada en tu cama. Al subir, llegué chancla en mano y te dije: Por última vez, dime por qué no terminaste tu tarea a tiempo, y empezaste a hablar, me decías que te habías distraido viendo las libretas y no sé que más, y que tratarías que no te volviera a suceder.
La verdad, me conmoviste y pues no usé la chancla. A la mañana siguiente ya casi para irnos al kinder, media adormilada abriste tus ojos preciosos y me dijiste en tono canchero: Papi, no que me ibas a dar con la chancla?
Huerca canija!!! Me dio risa y te dije que sólo cuando te portaras mal. Huerca cancherita!
Te amo preciosina!

No hay comentarios:
Publicar un comentario