miércoles, 21 de mayo de 2014

Te quiero flacuchina...

Ayer te portaste un poco mal Naomi, no me gusta que te quedes callada cuando haces una travesura, yo quiero que confieses pero tú, te niegas.

Camino a casa te pedía que me dijeras por qué no hiciste tu tarea a tiempo en el kinder pero no querías hablar.

Te dije que si no me decías tendría que usar la chancla al llegar a casa y ni así "confesaste".

Cuando llegamos te dije: Vete a tu cuarto y ahí espérame sentada en tu cama. Al subir, llegué chancla en mano y te dije: Por última vez, dime por qué no terminaste tu tarea a tiempo, y empezaste a hablar, me decías que te habías distraido viendo las libretas y no sé que más, y que tratarías que no te volviera a suceder.

La verdad, me conmoviste y pues no usé la chancla. A la mañana siguiente ya casi para irnos al kinder, media adormilada abriste tus ojos preciosos y me dijiste en tono canchero: Papi, no que me ibas a dar con la chancla?

Huerca canija!!! Me dio risa y te dije que sólo cuando te portaras mal. Huerca cancherita!


Te amo preciosina!


No hay comentarios: